Este término no tiene una traducción exacta en español, sin embargo, es utilizado para definir el correo no deseado, bien sea por parte de empresas, o de particulares. Sin embargo la palabra Spam también se le atribuye a todas esas prácticas de publicidad masiva e invasiva, información explotada e incluso recursos de virus informáticos.

En marketing digital se utiliza para denominar el exceso de envío de publicidad al hacer email marketing, sobre todo cuando se hace a usuarios que no han ofrecido su permiso para ello (lo que, además, es una práctica ilegal).

También se trata de una técnica de Black Hat SEO que se utiliza para emitir enlaces de páginas de baja calidad.

Tipos de Spam

Aunque existen muchas formas de definir esta práctica, es importante saber que todas son negativas, abusivas y muy poco efectivas para el marketing online.

De hecho, son actividades penalizadas por los buscadores, que incluso pueden provocar que un sitio web no sea posicionado por mucho tiempo. En el caso de los envíos pueden bloquear la cuenta de Gmail e incluirla en una “lista negra” para hacer que todos los correos entren a la bandeja de basura.

Para evitar incumplir con las normas éticas de la promoción online es necesario conocer los tipos de publicidad basura. Estos son algunos de los más comunes:

  • Comentarios repetitivos en blogs.
  • Envío de correos inadecuados.
  • Compra de bases de datos y envíos de contenidos no autorizados por el ususario.
  • Utilizar o copiar contenido de otros sitios web sin atribuirlo al autor.
  • Indicar que un servicio es gratuito y luego añadir cargos.
  • Copiar la identidad del perfil de una persona y hacer publicaciones en su nombre.

Cómo evitarlo

Ya que los proveedores de envíos y los buscadores son muy sensibles a los contenido basura, las empresas deben tener mucho cuidado en el momento de llevar a cabo sus campañas digitales, ya que podrían convertirse en spameros sin siquiera darse cuenta.

La mejor forma de evitarlo es hacer optimizaciones SEO positivas, construir una buena reputación de marca (o de dominio del correo) y disminuir al máximo el envío o publicación de contenidos en las redes sociales.