Se trata de un método de compra de publicidad que tiene su origen en medios tradicionales. Actualmente, el CPM o coste por mil es un término que se refiere más al marketing digital, con el que se pueden calcular el precio de las campañas basadas en una ecuación multiplicado por mil, es decir, que se asegura una inversión para exactamente mil usuarios.

Este mecanismo se utiliza mucho en servicios de publicidad en buscadores como Google Ads, que ofrece popularmente el CPC o coste por clic, pero los anunciantes también pueden escoger este modelo para desarrollar sus campañas. Comparando esta tecnología con su origen tradicional, es más exacta en cuanto a la cantidad de impresiones, lo que es positivo para anunciante y anunciador.

¿Cómo funciona el CPM o Cost Per Mille?

Cada herramienta y servicio de publicidad digital tiene sus métodos bien establecidos, lo que puede ser un poco difícil de generalizar cuando se habla sobre cómo funciona este sistema de pago. Sin embargo, todos siguen un patrón básico, que consiste en establecer un precio para cada mil anuncios o impresiones.

También se debe especificar la ubicación del anuncio, que puede ser en diferentes secciones de página en la SERP y sitios web, así como establecer la localización de los usuarios. Por otro lado, otra clave que se destaca en su funcionamiento es que el anunciante debe pagar cada vez que su anuncio aparece, lo que se va descontando de su depósito de inversión previo.

¿Es más efectivo que el CPC?

Con esto surge una situación interesante y depende mucho del sector, objetivos de la campaña, etc. Gracias a la popularidad del CPC es normal que compita con el Cost Per Mille. De esta forma, los anunciadores solo pueden ofrecer un espacio de publicidad cuando se tiene una oferta mayor que la obtenida en las subastas de coste por clic. También es importante tener en cuenta su rendimiento, si tiene más visibilidad y capta mayor tráfico.